El Judo Sanfer volvió a competir en una de las grandes citas del calendario asturiano, el Torneo Villa de Avilés, que reunió durante el fin de semana del 24 y 25 de octubre a algunos de los mejores judokas de las categorías infantil, cadete y júnior.
Una nueva oportunidad para nuestros deportistas de enfrentarse a rivales de gran nivel, poner a prueba el trabajo realizado durante las últimas semanas y, sobre todo, seguir acumulando experiencias que serán importantes a lo largo de la temporada.
El balance del fin de semana deja tres medallas de plata y dos de bronce, además de numerosos combates de gran exigencia y aprendizajes importantes para todo el equipo.
CATEGORÍA INFANTIL
En infantil, Claudia García Martín (-36 kg) volvió a demostrar su gran momento de forma. Se impuso con autoridad en sus tres primeros combates para alcanzar una final muy igualada frente a Milana Kravchenko, rival a la que ya había conseguido superar en la anterior Copa de España de Cantabria. En esta ocasión, la victoria cayó del lado de la judoka ucraniana, pero Claudia vuelve a demostrar que está instalada entre las mejores de su categoría. Dos jóvenes judokas que ya han protagonizado varios enfrentamientos de máxima igualdad y que, con toda seguridad, volverán a encontrarse a lo largo de la temporada.“Claudia tenía el combate muy controlado y estaba haciendo un gran trabajo. En el golden score, un pequeño momento de desconcentración le hizo perder los agarres y acabó decidiendo el combate. Son estos pequeños detalles los que ahora tenemos que aprender a gestionar, porque competir así contra rivales de este nivel demuestra que estamos en el camino correcto", señala su entrenador.
Abraham García Alzola (-38 kg) tuvo un complicado debut ante un judoka francés que terminó proclamándose campeón del torneo. En la repesca consiguió reaccionar con una buena victoria, mostrando un judo ofensivo y buenas sensaciones sobre el tatami, antes de caer en su siguiente combate.
También tuvo un inicio especialmente exigente Enol Fernández Fernández (-42 kg), que se enfrentó al campeón de la anterior Copa de España, quien en esta ocasión finalizó como subcampeón. Tras esa primera derrota, Enol mostró una gran capacidad de reacción y consiguió dos victorias consecutivas en la repesca, con buenas acciones técnicas y una actitud muy positiva. Finalmente, cedió en su tercer combate. “A principio de temporada los sorteos pueden ser así: te pueden poner delante a cabezas de serie desde el primer combate y hacerte el torneo cuesta arriba desde el inicio. Lo importante no es contra quién empiezas, sino cómo eres capaz de recomponerte después de una derrota. Abraham y Enol supieron hacerlo y avanzar en la repesca, algo que no es nada fácil a estas edades. Esa capacidad para levantarse y volver a competir también forma parte del aprendizaje", comenta Faleato.
Rodrigo Gutiérrez Álvarez (-42 kg), Rubén Menéndez Pérez (-46 kg), Enzo Arrojo Morales (-46 kg) y Daniel García Rodríguez (-50 kg) disputaron dos combates cada uno. En esta ocasión no pudieron sumar victorias, pero cada combate supone una nueva experiencia competitiva y una oportunidad para detectar aquello que debemos seguir trabajando en los entrenamientos. Faleato recalca que "lo fácil es volver a entrenar con ganas después de ganar un torneo. El verdadero aprendizaje está en saber gestionar días como este, volver al tatami con la misma ilusión y utilizar estas experiencias para llegar más fuertes a la siguiente competición. Ahí es donde realmente se construye un judoka.”
CATEGORÍA CADETE
En categoría cadete, Aarón Aguirre Pérez (-55 kg) comenzó con una gran victoria, resolviendo su primer combate mediante una excelente acción de estrangulación. En el segundo enfrentamiento no pudo superar a su rival y quedó eliminado sin opción de repesca. En el torneo junior no pudo demostrar todo su judo. Desde el cuerpo técnico se valora especialmente que "Aarón tiene un carácter competitivo y una intensidad que, bien gestionados, pueden convertirse en una de sus mayores fortalezas sobre el tatami. En los combates difíciles, aprender a controlar las emociones y mantener la cabeza fría es tan importante como la técnica. En esta ocasión no pudo mostrar todo el judo que lleva dentro, pero tiene mucho más que ofrecer"
Sergio Queipo Álvarez (-60 kg), Ramón Linares Romero (-66 kg) y Covadonga Magdaleno Martín (-57 kg) cedieron en sus respectivos primeros combates, sin posibilidad de acceder a la repesca. El entrenador lo tiene claro: "La categoría cadete es un salto importante, y al principio toca enfrentarse a rivales que te obligan a salir de tu zona de confort. Lo importante es no tener prisa, seguir trabajando y entender que cada combate, incluso los que duran menos de lo que nos gustaría, nos da información para mejorar." Tres judokas que continúan dando sus primeros pasos competitivos en una categoría especialmente exigente y en la que cada torneo sirve para ganar experiencia, confianza y recursos.CATEGORÍA JÚNIOR
La categoría júnior nos dejó uno de los grandes momentos del fin de semana, con dos medallas de plata y un bronce.
Sara Zapatero (-57 kg) realizó una competición extraordinaria. Consiguió encadenar tres victorias para alcanzar la final, superando en su camino a Ylenia Pérez, de Galicia, en un combate ante una rival muy defensiva que Sara supo gestionar hasta encontrar la oportunidad para imponerse. Posteriormente llegó uno de los combates más importantes del torneo frente a una rival conocida, con la que ya había coincidido esta temporada. Sara planteó el enfrentamiento con mucha inteligencia, gestionando muy bien la táctica y consiguiendo avanzar hasta la final. En el combate por el oro se enfrentó a una judoka portuguesa que terminó llevándose la victoria, dejando a Sara con una merecida medalla de plata. Después del Campeonato de Asturias, Sara vuelve a demostrar que está dando un paso adelante y que su judo está creciendo competición tras competición.
Por su parte, Sofía Quiroga (-63 kg) también alcanzó la final después de superar dos combates, primero ante la madrileña Irene Arroyo y posteriormente frente a la asturiana Daniela Fernández. En la final no pudo encontrar la solución ante su rival, pero dejó una actuación muy positiva y continúa demostrando una evolución importante.
La tercera medalla júnior llegó de la mano de Alba Sánchez (-63 kg), que consiguió el bronce después de superar tres combates ante rivales asturianas. En primera ronda se impuso por ippon directo a Tania Díaz. Repitió resultado ante Lucía Padilla y, finalmente, consiguió la medalla de bronce en judo suelo frente a Daniela Fernández. Alba tuvo que rehacerse después de comenzar el campeonato con una derrota que le impidió luchar por la final. Sin embargo, lejos de venirse abajo, reaccionó y consiguió encadenar tres victorias consecutivas para subir al podio. Porque a veces la competición no empieza como quieres; lo importante es cómo decides terminarla. Alba supo levantarse, competir y convertir un mal comienzo en una medalla.
También compitió Martín Quiroga (+81kg), que consiguió dos victorias antes de disputar el combate por el quinto puesto frente a Francisco Alonso y Rubén Fernández, en dos enfrentamientos de máxima exigencia. Finalmente, Martín cedió ante el asturiano Diego, en un combate condicionado también por la diferencia de peso. Martín, encuadrado en una categoría superior a la que habitualmente compite y acostumbrado a enfrentarse a rivales de menos de 90 kg, volvió a demostrar que está dispuesto a competir contra cualquiera. Martín no siempre puede elegir el rival, el peso o las circunstancias. Lo que sí puede elegir es presentarse y pelear. Y eso es exactamente lo que está haciendo. Cada combate contra rivales más grandes le está haciendo crecer.
Más allá de las medallas, el Villa de Avilés vuelve a dejarnos algo mucho más importante: rodaje, experiencia y aprendizaje.
Cada competición nos permite conocer mejor a nuestros judokas, descubrir qué recursos funcionan bajo presión y detectar aquellos aspectos que todavía necesitan horas de entrenamiento. El camino de una temporada no se construye únicamente con podios. También se construye con derrotas, con combates difíciles, con rivales que te obligan a buscar soluciones y con días en los que las cosas no salen como esperabas. Y precisamente ahí es donde está el crecimiento.
Seguimos trabajando. Seguimos compitiendo. Seguimos aprendiendo.
Enhorabuena a todos nuestros judokas por el esfuerzo y la actitud durante todo el fin de semana.