Intensidad, compañerismo y aprendizaje competitivo, ingredientes de una jornada en la que los judokas ofrecieron una auténtica lluvia de medallas que confirma el excelente momento que atraviesa el judo base del centro.
Desde primero hasta sexto de Educación Primaria, los más pequeños demostraron que el trabajo diario empieza a dar sus frutos. El medallero se cerró con cinco oros, conquistados por Leo González Pérez, Samuel Riobello García, Max Rodríguez Domínguez, Ismael Arias Bazán y Lucas Codina Bernardo. A ellos se sumaron las platas de Mateo Fernández Rodríguez y Tomás Fernández Rodríguez, y los bronces logrados por Aritz Fonseca Mesa y Candi Brandón Fernández. También dejó huella con dos oros, obra de Pablo Fernández Mariño y Mael García García; tres platas para Neil Soto Álvarez, Isabel García García y Daniel García Rodríguez; y nada menos que ocho bronces conseguidos por Diego López Calvo, Pablo Arabia Flores, Hernán de la Puente Tejerín, Rodrigo García Cuervo, Rodrigo Díaz Fernández, Jairo García Orellana, Enol Fernández Fernández y Marc Menéndez Jiménez. “Estamos muy contentos porque se ha visto claramente el trabajo realizado en las clases”, comentaba el entrenador tras la jornada.
El broche colectivo lo puso el equipo mixto infantil Sanfer-Promesas, que alcanzó una meritoria medalla de plata tras una competición muy exigente. El equipo estuvo formado por Ramón Linares Romero, Sergio Queipo Álvarez, Natalia Jiménez Maestre, Enzo Arrojo Morales, Álvaro Flores Bouzas, Ángela Suárez González, Abraham García Alzola, Elías Tahri Boussairi, Gabriel Pelayo Silva Rodríguez y Xana Menéndez Hoyos, quienes ofrecieron una imagen de cohesión y compromiso que refleja el espíritu del proyecto.
Más allá de los resultados, el cuerpo técnico quiso destacar el rendimiento de todos los participantes, especialmente de aquellos que no lograron subir al podio pero compitieron con valentía y actitud ejemplar.
“En estas edades lo importante no son las medallas, sino el crecimiento deportivo y personal. Aprender a afrontar la derrota con humildad y la victoria con respeto es parte fundamental de su formación”, señala Faleato como entrenador.
Desde el equipo técnico también se puso en valor la evolución técnica del grupo. “Las técnicas de brazo que hemos trabajado este último trimestre, como seoi otoshi y morote seoi nage, han salido con mucha soltura en competición. Eso demuestra que el aprendizaje ha sido real”, explicaban. Además, la revisión reciente del grupo de pierna dio sus frutos, y el ouchi gari apareció con determinación en varios combates, dando la victoria a varios de los judokas.
El Torneo Sakura volvió a confirmar que el judo, dentro del proyecto educativo del Colegio Internacional San Fernando, es mucho más que un deporte. Es una herramienta formativa que expone a los alumnos a situaciones que deben resolver por sí mismos, en este caso sobre el tatami, pero con aprendizajes que trascienden la competición.
El balance final deja un mensaje claro: medallas, sí; pero, sobre todo, crecimiento, valores y una base sólida que sigue construyéndose con trabajo, ilusión y compromiso.